La tecnología que posibilita viajes fluidos y sin contacto físico ya está lista y se está implementando
Las charlas del Simposio TRIP de la OACI se centran en ampliar y acelerar la implementación
Las instalaciones y los sistemas que posibilitan que el público viajero vuele y cruce fronteras pronto enfrentarán una presión sin precedentes, ya que el volumen mundial de personas pasajeras se duplicará con creces en los próximos 25 años. La buena noticia es que la tecnología necesaria para que los viajes sean más fluidos y sin contacto físico ya está disponible o está alcanzando su madurez. Ahora el desafío radica en lograr uniformidad en la gobernanza, la interoperabilidad y la implementación mundial. La principal prioridad de las delegaciones asistentes al Simposio TRIP de la OACI que se está celebrando en Montreal es que esta tecnología se implemente de forma estratégica, inclusiva y sin demoras.
Las credenciales digitales de viaje (DTC) de la OACI, la biometría y las tecnologías de compartición de datos seguras han avanzado considerablemente; los proyectos piloto y las puestas en mercado con fines operacionales han demostrado su potencial para facilitar los viajes fluidos, al tiempo que se mantienen altos niveles de seguridad y privacidad.
La visión de la OACI es que las personas viajeras utilicen credenciales digitales de viaje seguras e interoperables y procesos de verificación que empleen los datos biométricos a lo largo de todo el trayecto, reduciendo así la necesidad de presentar documentos físicos y preservando al mismo tiempo el control por parte de los Estados sobre la verificación de la identidad y las decisiones en cuestiones fronterizas.
Los Estados hicieron hincapié en que, dado que la confianza y la seguridad no son absolutas, deben basarse en procesos sólidos de prueba de identidad, en la expedición segura de documentos y en datos fundamentales fiables. Las normas del Anexo 9 de la OACI, las especificaciones del Doc 9303 y el directorio de claves públicas (PKD) constituyen la base del marco de confianza mundial que sustenta la verificación segura e interoperable de los documentos de viaje en todo el mundo.
Los problemas más graves se deben a que la gobernanza sigue estando fragmentada tanto dentro de cada Estado como entre Estados. Los equipos de ministerios, agencias de frontera, aeropuertos y tecnologías de la información trabajan a distinto ritmo, utilizan lenguajes técnicos diferentes y rara vez se coordinan desde el inicio. La coordinación comenzará a nivel nacional y luego se extenderá a todo el mundo para crear la experiencia fluida que el sector tiene prevista.
Esta fragmentación corre el riesgo de ampliar la brecha entre los países avanzados que cuentan con sistemas de pasaportes electrónicos interoperables y los Estados con menos recursos, al igual que entre las poblaciones vulnerables, como las personas refugiadas y apátridas, que suelen quedar excluidas de las infraestructuras modernas de viaje.
Los Estados pequeños y los Estados con escasos recursos, entre otros, enfrentan obstáculos persistentes a la hora de integrarse en los sistemas mundiales o de implementar verificaciones avanzadas debido a los costos y los requisitos técnicos, mientras que las regiones remotas y con escasa capacidad, incluidas las naciones insulares del Pacífico, afrontan necesidades de movilidad particulares.
Con la rápida modernización es cada vez mayor el riesgo de crear un mundo de dos velocidades, que dejará rezagados a algunos países o aeropuertos. Las líneas aéreas, los aeropuertos, los gobiernos y las empresas tecnológicas deben coordinarse para posibilitar el progreso en todas las regiones. Al mismo tiempo, las amenazas a la seguridad de la aviación van en aumento, y el uso de la inteligencia artificial para el fraude en los documentos y la suplantación de identidad es una de las nuevas preocupaciones.
Con el tiempo los avances en la computación cuántica podrían poner en peligro la criptografía en la que se basan tanto los pasaportes como los sistemas de identidad digital. Las personas participantes advirtieron sobre la idea de "recoger ahora, descifrar después", según la cual se recogen datos hoy para descifrarlos cuando las computadoras cuánticas hayan avanzado, lo que ha suscitado debates sobre la futura adopción de normas poscuánticas, aun cuando esas normas siguen evolucionando. Las limitaciones regulatorias y relativas a la privacidad añaden aún más complejidad. Por ejemplo, en algunas jurisdicciones se prohíbe la lectura a distancia de la microplaqueta de un pasaporte.
Por último, el costo sigue siendo la cuestión principal. Los sistemas que aumenten los costos operacionales o para el usuario final no serán adoptados de forma generalizada por los aeropuertos, las líneas aéreas ni el público viajero, por ejemplo, cuando naciones pequeñas o remotas se vean obligadas a adoptar sistemas excesivamente complejos o insostenibles, poniendo así en riesgo el acceso normal de su ciudadanía a los servicios de pasaporte.
La modernización por fases ofrece a cada Estado y aeropuerto un claro camino a seguir.
Este enfoque comienza con la digitalización de las verificaciones previas, sigue con la emisión de credenciales seguras y luego vincula las identidades con los datos biométricos y los corredores fluidos. La interoperabilidad se integrará en todos los sistemas nuevos para que se puedan usar a través de las fronteras en el futuro. Las nuevas funciones de seguridad que detectan falsificaciones hechas con IA posibilitarán que la identidad del público viajero sea fiable. Al respecto, hay quienes consideran que la transición a la criptografía poscuántica brindará a quienes adopten esta tecnología de forma tardía la oportunidad de pasar directamente a sistemas preparados para el futuro.
22 September 2026